Es la pregunta que responde la guía “Finanzas y salud mental en las mujeres” de la Oficina de Protección al Usuario de los Servicios Financieros (ProUsuario) de la Superintendencia de Bancos.
Más se advierte que este vínculo entre lo emocional y la gestión financiera puede provocar conductas de riesgo a largo plazo al crear un círculo vicioso donde el bienestar emocional depende de lo que compramos.
Al analizar el impacto que tiene el dinero en la vida general, la guía recomienda realizar un autoanálisis con preguntas claves que inviten a reflexionar sobre cómo las experiencias personales y los mandatos sociales moldean la manera en que se gestionan los recursos económicos.
Hacernos conscientes de nuestras emociones y de los patrones de conducta que asumimos en torno al dinero es fundamental para nuestra estabilidad financiera y emocional.
“Muchas veces, nuestras decisiones económicas no responden a la lógica, sino a emociones como miedo, ansiedad o deseo de aprobación, lo que puede llevarnos a hábitos perjudiciales como el endeudamiento excesivo o la falta de ahorro”, reflexiona el escrito.
Como consecuencia, reconocer este patrón permite identificar las creencias limitantes respecto al dinero, romper ciclos dañinos y asumir una gestión más saludable alineada con objetivos reales.


