La más reciente encuesta nacional de ACD Media va más allá de establecer quién encabeza hoy las preferencias presidenciales. Sus resultados retratan un sistema político en transformación, donde la identificación con los partidos se debilita mientras los liderazgos personales adquieren mayor protagonismo. Al mismo tiempo, el elevado número de indecisos y potenciales abstencionistas, unido a una oposición que, en conjunto, supera al oficialismo, configura una carrera hacia el 2028 abierta y con altas probabilidades de resolverse en una segunda vuelta.
La crisis de identidad partidaria
El dato más revelador no es quién encabeza las preferencias, sino el profundo distanciamiento de los ciudadanos respecto de las organizaciones políticas. El 55.6 % de los encuestados afirma no simpatizar con ningún partido, mientras apenas el 25.8 % se identifica con el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el 7.8 % con la Fuerza del Pueblo y el 7.4 % con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La cifra confirma una tendencia consolidada en los últimos años: la fidelidad partidaria cede espacio a un electorado más independiente y dispuesto a evaluar candidatos antes que siglas. Sin embargo, esa pérdida de identificación no implica necesariamente un debilitamiento del sistema de partidos. Si hoy hubiera elecciones, PRM (29.1 %), Fuerza del Pueblo (20.9 %) y PLD (15.3 %) concentrarían el 65.3 % de la intención de voto.
David Collado lidera carrera presidencial; el PRM aventaja y la FP tiene dos opciones competitivas
Muchos ciudadanos rechazan militar o identificarse con una organización, pero terminan optando por alguna de las tres principales fuerzas políticas.
La competencia, por tanto, continúa estructurada alrededor de esos partidos, aunque la relación entre los votantes y las organizaciones sea hoy mucho más flexible.
Liderazgos por encima de las estructuras
Ese fenómeno ayuda a explicar otra de las conclusiones del estudio: los liderazgos pesan más que las estructuras partidarias.
David Collado encabeza las preferencias individuales; Leonel Fernández y Omar Fernández mantienen un importante caudal político, y otros dirigentes registran niveles de respaldo superiores a la identificación que despiertan sus respectivos partidos. La capacidad de conectar con el electorado parece hoy más determinante que la fortaleza histórica de las organizaciones.


