Cuba registró este lunes un nuevo apagón generalizado, el tercero en lo que va de año y el octavo desde finales de 2024, mientras el país enfrenta una profunda crisis energética marcada por fallas en su sistema eléctrico y dificultades para garantizar el suministro de combustible.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que el Sistema Eléctrico Nacional sufrió una “desconexión total” y señaló que técnicos investigan las causas de la avería, que dejó sin servicio a gran parte de la isla.
El sistema eléctrico cubano depende principalmente de siete centrales termoeléctricas con décadas de funcionamiento y frecuentes averías, además de plantas de generación alimentadas con diésel importado. Entre ellas figura la central Antonio Guiteras, la mayor del país, que permanece fuera de servicio desde hace varios días por una falla técnica.
Los cortes eléctricos se han convertido en parte de la vida cotidiana de los cubanos. En algunas zonas de La Habana los apagones se prolongan durante varias horas al día, mientras que en provincias del interior pueden extenderse por jornadas completas.
“Es agónico vivir así”, dijo Meybol Font, una trabajadora independiente de 51 años, quien afirmó que la incertidumbre sobre el restablecimiento del servicio afecta tanto las actividades domésticas como el trabajo.
La crisis energética coincide con una compleja situación económica caracterizada por escasez de alimentos y medicamentos, alta inflación y dificultades para importar combustible.
Las autoridades cubanas atribuyen parte de la situación al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y a la reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela, principal proveedor de la isla. Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense en enero, Washington ha impuesto nuevas sanciones contra entidades y funcionarios cubanos.
Mientras tanto, el Gobierno cubano ha comenzado a implementar medidas orientadas a ampliar el espacio para la actividad privada y flexibilizar algunos sectores de la economía, en un intento por enfrentar la crisis.
En el plano diplomático, Cuba solicitó para este martes una sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar el impacto de las sanciones estadounidenses. El canciller Bruno Rodríguez acusó a Washington de presionar a otros países para impedir que el organismo debata la iniciativa.
La solicitud se suma a la discusión anual que mantiene la ONU sobre el embargo estadounidense contra Cuba. En la votación más reciente, realizada en 2025, una mayoría de los Estados miembros respaldó una resolución que pide el levantamiento de las sanciones, aunque con el menor nivel de apoyo registrado en la última década.


