El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reconoció este domingo que los servicios de inteligencia policial subestimaron la magnitud de la violencia registrada durante las protestas del sábado y pidió al Gobierno evaluar los errores cometidos y actuar con transparencia.
En una declaración televisada, el mandatario destacó que las fuerzas del orden, pese a su profesionalismo, tuvieron que enfrentar niveles de violencia sin precedentes en varias ciudades del país.
Macron explicó que ha solicitado al Ejecutivo revisar los mecanismos de inteligencia y anticipación para evitar que situaciones similares vuelvan a producirse.
Asimismo, insistió en que las investigaciones sobre los incidentes deben desarrollarse con rigor y que los responsables de los actos violentos deben asumir las consecuencias legales de sus acciones. Hasta el momento, las autoridades han realizado más de 2,000 detenciones.
«Los que destruyeron deben pagar; los que saquearon, deben devolver», afirmó el presidente, quien advirtió que quienes intentaron atentar contra las instituciones republicanas también tendrán que responder ante la justicia.
El pronunciamiento se produce en medio de la preocupación de las autoridades francesas por la magnitud de los disturbios y la necesidad de reforzar la capacidad de prevención y respuesta de los cuerpos de seguridad.


