SANTO DOMINGO.— El incremento de los precios de los combustibles ha vuelto a colocar al sector transporte de República Dominicana ante una disyuntiva: absorber mayores costos de operación o trasladar parte de esa presión a los usuarios mediante un aumento de las tarifas.
Por ahora, los principales gremios del transporte público acordaron mantener sin variación el precio de los pasajes, pese a las recientes alzas de las gasolinas y el gasoil. La decisión fue adoptada luego de una reunión con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), en la que se analizaron alternativas para reducir el impacto de los combustibles sobre los transportistas y los pasajeros.
La presión, sin embargo, permanece. El transporte depende directamente de los combustibles para movilizar pasajeros y mercancías, por lo que cualquier incremento sostenido termina elevando los costos de operación de los vehículos, desde el gasto en combustible hasta otros componentes asociados a la actividad.
Nuevos precios
Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, el Gobierno dispuso nuevos aumentos en los principales combustibles. La gasolina premium pasó a venderse a RD$353.10 por galón, un incremento de RD$3; la gasolina regular subió RD$2, hasta RD$317.50; el gasoil regular aumentó RD$3, hasta RD$270.80, y el gasoil óptimo pasó a RD$306.10, con un incremento de RD$4.
El GLP, utilizado ampliamente por hogares y parte del transporte, se mantuvo en RD$135.20 por galón, mientras el gas natural permaneció en RD$43.97 por metro cúbico.
Los aumentos se producen después de que durante buena parte del verano el Gobierno mantuviera congelados los precios de los principales combustibles como parte de un plan para amortiguar el impacto de la crisis energética internacional.
La semana anterior, las alzas habían sido todavía mayores: RD$9 por galón tanto para la gasolina premium como para el gasoil óptimo y RD$5 para la gasolina y el gasoil regular.
El Gobierno recurre a los subsidios
Ante el incremento de los precios internacionales de los derivados del petróleo, el Gobierno ha utilizado subsidios para evitar que el costo completo llegue al consumidor.
Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre fueron destinados RD$1,770.65 millones para subsidiar los combustibles y moderar el impacto de las alzas internacionales.
La estrategia busca contener el efecto sobre los hogares y las empresas, pero también representa una presión creciente para las finanzas públicas. El Gobierno había informado que durante 2026 los subsidios acumulados ya superaban los RD$33,807 millones al 18 de septiembre.
La explicación oficial para los aumentos recientes apunta principalmente al comportamiento de los productos refinados en los mercados internacionales. El Gobierno sostiene que, debido a la estructura de abastecimiento del país, son los precios internacionales de los derivados —más que exclusivamente la cotización del petróleo crudo— los que tienen mayor incidencia sobre el costo local de los combustibles.
Transporte mantiene las tarifas
En medio de este escenario, las organizaciones agrupadas en el G-12 acordaron no aumentar, por el momento, las tarifas del transporte público.
El compromiso fue asumido durante una mesa de trabajo encabezada por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. Los representantes del sector plantearon distintas alternativas para compensar parte del incremento de sus costos sin trasladarlo directamente a los pasajeros.
Entre las opciones discutidas figuran mecanismos de compensación como el Bono Gas y pensiones para choferes, además de otras medidas destinadas a reducir la presión económica sobre quienes prestan el servicio.
El ministro afirmó que evitar que los mayores costos de los derivados del petróleo terminen afectando directamente a los consumidores constituye una prioridad para el Gobierno y señaló que se contemplan medidas fiscales para enfrentar la situación.
Una presión que va más allá del pasaje
El efecto de los combustibles no se limita al transporte de pasajeros. El aumento del gasoil también repercute sobre el transporte de carga y, por esa vía, puede ejercer presión sobre los precios de bienes que requieren movilización desde los centros de producción o distribución hasta los comercios.
La situación adquiere mayor relevancia para República Dominicana debido a su dependencia de los combustibles importados y a la exposición de su economía a las variaciones de los mercados energéticos internacionales.
Un análisis publicado este mes señaló que el consumo dominicano ronda los 144,000 barriles de petróleo diarios y estimó que cada dólar adicional en el precio del crudo representa una exposición de aproximadamente US$4.4 millones mensuales para el país.
A esto se suma que los precios de los combustibles ya acumularon incrementos importantes durante 2026. Para finales de agosto, antes de las últimas alzas, la gasolina premium había aumentado RD$51 por galón respecto a finales de febrero, mientras la regular había subido RD$38.
El equilibrio entre costos y usuarios
El compromiso de los transportistas de mantener las tarifas evita, al menos temporalmente, un impacto directo sobre los pasajeros. Sin embargo, deja abierta la discusión sobre cuánto tiempo podrán absorber los operadores el aumento de sus costos si las cotizaciones internacionales permanecen elevadas.
Para el Gobierno, el desafío consiste en contener el impacto sobre los consumidores sin convertir los subsidios en una carga fiscal difícil de sostener. Para los transportistas, el reto es mantener la operación con mayores costos sin reducir sus márgenes ni aumentar las tarifas.
Mientras ambas partes mantienen el diálogo, los precios internacionales de los combustibles continúan siendo uno de los principales factores externos que pueden determinar el comportamiento de los costos de transporte y, eventualmente, de otros bienes y servicios en la economía dominicana.


