Santiago, República Dominicana.— El reencuentro de Krency García, «El Prodigio», con los integrantes de La Súper Banda convirtió las noches del 18 y 19 de septiembre en una celebración de la música típica dominicana, marcada por la nostalgia, la amistad y un mensaje de unidad que trascendió el escenario del Gran Arena del Cibao.
Más allá del repertorio y la energía musical, uno de los aspectos más significativos para El Prodigio fue la reconciliación entre los integrantes de la agrupación, quienes volvieron a compartir tarima 22 años después.
«Lo más importante para mí de este encuentro es que nosotros hemos podido mostrarle a la gente que se puede llegar a acuerdos, que hay que limar las asperezas a veces y perdonar, olvidar las diferencias», expresó García en una entrevista con Listín Diario.
El músico destacó que el reencuentro les permitió recuperar la química, fortalecer la amistad y continuar haciendo música, al tiempo que transmitieron al público un mensaje de «unidad y amor».
Robert Liriano, por su parte, manifestó su emoción al escuchar al público corear canciones como «Ojitos mexicanos», «Cabecita loca» y «Aunque le pique», junto a los temas de El Prodigio y Cristian Núñez.
«Eso hay que vivirlo para sentirlo», afirmó, al agradecer también que todos los integrantes de la banda se encuentren con vida y buena salud para compartir el espectáculo.
Un reencuentro con sabor a historia
El fin de semana, Santiago reafirmó su vínculo con el merengue típico mediante dos funciones que reunieron a miles de personas en el Gran Arena del Cibao.
La propuesta comenzó con un audiovisual que evocó la trayectoria de la agrupación y preparó el ambiente para la aparición de Krency García junto a los seis integrantes de La Súper Banda: Peye Peña, Robert Liriano, Darío Marte «Darimambo», Cristian Núñez «Cristian La Güira», Andrés Núñez «Andrés La Tormenta» y Tony Batista.
La interpretación de «Oye mamá» (Interplanetario) abrió el espectáculo y evidenció la conexión musical entre los artistas, con una ejecución que conservó la precisión y la fuerza rítmica características de la agrupación.
«Gracias por aclamar a La Súper Banda, gracias por la alegría. Una noche histórica. 22 años después, ustedes lo pidieron y aquí estamos», manifestó El Prodigio ante las ovaciones del público.
Durante más de tres horas, los músicos recorrieron canciones que marcaron a varias generaciones y que continúan formando parte de la memoria musical dominicana.
Uno de los momentos más emotivos llegó con «A llorar mis penas», cuando miles de asistentes unieron sus voces para cantar el tema, en una muestra de la vigencia del repertorio y su conexión con el público.
Sorpresas y figuras invitadas
La programación incluyó la participación del maestro Ramón Orlando, quien acompañó al piano a El Prodigio en una interpretación de «Qué mujer que está apretá».
Otra de las apariciones más celebradas fue la de Fefita La Grande, «La Mayimba», cuya llegada provocó que los asistentes se pusieran de pie al escuchar «Vamo’ a hablar inglés».
La artista, que acababa de cumplir 83 años, recibió felicitaciones y muestras de cariño del público. Su interacción con los músicos y la respuesta de los presentes extendieron su participación en escena.
Durante el espectáculo, El Prodigio explicó que Héctor Acosta figuraba entre los invitados previstos, pero no pudo asistir debido a una situación personal.
Dos noches con identidad visual propia
La propuesta también estuvo acompañada de una imagen coordinada. El estilismo estuvo a cargo de Miguel Estévez, mientras que Manuel Febrillet diseñó el vestuario.
Para la primera función, los músicos vistieron de crema, con el número 22 bordado en rojo en la espalda de las camisas, como símbolo del reencuentro. El Prodigio lució un traje sastre del mismo tono.
«Para la primera función utilizamos un color crema para que la agrupación pudiera verse fresca y juvenil, colocando el número 22, que representa el reencuentro, en color rojo y totalmente bordado», explicó Estévez.
En la segunda noche, El Prodigio vistió un traje rojo, mientras que los demás integrantes combinaron camisas azules con pantalones rojos, manteniendo la identidad visual del espectáculo.
El acordeón, protagonista de la celebración
El instrumento que ha acompañado la carrera de El Prodigio también tuvo un papel central durante las presentaciones. El artista explicó que utilizó dos acordeones, seleccionados según las características musicales de cada interpretación.
«En el concierto yo usé dos acordeones, pero en la vida cotidiana tengo más de una docena, porque el acordeón es un instrumento especial que tiene su característica y su forma, y hay acordeones altos, sopranos, bajos, y tú lo usas para momentos específicos», señaló.
Un final entre ovaciones y serpentinas
Cuando «Se alocó» y «La funda» parecían marcar el cierre de la jornada, el público pidió que la agrupación continuara.
La respuesta llegó con «Aunque le pique» y «La muchacha que me tiene loco», mientras una lluvia de serpentinas cubría de colores el recinto.
La presentación concluyó pasada la una de la madrugada, entre aplausos y muestras de entusiasmo. «Nos volveremos a ver», expresó El Prodigio al despedirse de sus seguidores.
Entre ambas funciones, el repertorio incluyó temas como «Que se vaya», «Los limones», «Los celos», «Cabecita loca», «Tú sabes cómo es, lo baile pagao», «Homenaje a Toribio», «Mi tía», «Mi lindo país», «Ojitos mexicanos», «El bombillo del amor», «Pura», «El estrujao», «Enamorado», «Sobre una estrella y el sol», «Los camiones» y «La parrandera».
También sonaron «A llorar mis penas», «Qué mujer que está apretá», «Vamo’ a hablar inglés», «Ta buena» y otros éxitos que acompañaron a los asistentes durante dos noches dedicadas a la historia y la vigencia del merengue típico dominicano.


